Un punto crítico en la tolerancia y, por tanto, en la efectividad de la VNI es la selección de las interfaces. Las interfaz es el dispositivo mediante los cual aplicamos la ventilación al paciente, como elemento de adaptación entre el mismo y la tubuladura del ventilador mecánico. Se coloca alrededor de los orificios naturales (nariz y boca), adaptándolo en forma semi-hermética. Pueden cubrir nariz y boca (máscaras faciales), nariz (mascarillas y almohadillas nasales), solamente boca (piezas bucales) o toda la cabeza (cascos).
Son de material blando flexible siliconado con la superficie de adaptación lisa y acolchada (inflable o no, y en algunos casos de un material símil gelatina para hacerlas más confortables y mejor toleradas). Se debe tratar de utilizar siempre las que involucren la vía nasal, ya que esto permite filtrar, calentar y humidificar el aire, mientras que el paciente puede comunicarse verbalmente.
Actualmente en el mercado existen multitud de interfaces; en la siguiente tabla se hace un resumen de sus aplicaciones, así como de sus principales ventajas e inconvenientes.

En la práctica clínica habitual no existe un modelo de interfaz mejor que otro; para situaciones de insuficiencia respiratoria aguda (debido al uso de la boca durante la respiración) se prefiere la utilización de mascarillas naso-bucales, máscaras faciales o cascos, mientras que en situaciones de insuficiencia respiratoria crónica las mascarillas nasales o naso-bucales.
ELECCIÓN DEL TIPO DE INTERFAZ


Se debe adecuar cada sistema de fijación a las características del paciente y de la interface usada. Debe ser confortable. No producir compresión que cause dolor, isquemia o edemas.